Las aventuras de «Thelma & Louise»

Aunque no somos como las protagonistas de la peli, viviendo al límite,  si que nos sentimos como ellas cuando compartimos tiempo juntas, dos amigas en búsqueda de aventuras y libertad, que se apoyan en lo que sea y que irían juntas al fin del  mundo. Por ahora, la aventura nos había llevado a Nepal, y más concretamente, a Pokhara. Volvamos ahí.

Empezamos el trekking al alba, entre niebla, campos con plantaciones de varios tipos, bueyes caminando a paso lento, templos humildes, aldeas pequeñas y encuentros fugaces con gente local que simplemente hace su vida. Caminamos unas diez horas hasta llegar al pueblito de Panchase, donde nos alojamos en una guesthouse llamada happy heart hotel regentada por mujeres. Allí pudimos descansar, comer de maravilla y disfrutar de la tranquilidad del lugar. El segundo día lo empezamos sin prisa, pues ya era una etapa más corta. Nos despertamos más tarde, tomamos un buen desayuno y empezamos a caminar entre bosques de rododendros en flor, praderas verdes con manadas de bueyes pastando y senderos con escalones, muchos escalones de piedra! La ruta nos llevó en unas 3 horas hasta Bhadaure, una aldea que nos encantó por su ubicación y su atmósfera rural, allí vimos a los niños jugando su partidillo de fútbol en el patio de la escuela y tomamos un masala tea en el alojamiento con tiendas de campaña de un muchacho del pueblo que nos invitó a pasar y a disfrutar de las vistas. El tercer día del trekking fue la etapa más pesada ya que transcurrió en gran parte por pista, pero quisimos acabarla a pie hasta Kande, ya en la carretera, donde nos subimos al primer bus que pasó con destino a Pokhara. Ya de nuevo en la ciudad, decidimos dejar la huella de Nepal “a flor de piel”, así que nos tatuamos juntas el símbolo universal de la gratitud para acordarnos cada día de dar gracias a la vida por todo lo que nos trae en todas sus formas. 

Y volvimos al autobús y a las carreteras nepalíes de regreso a Katmandú, esta vez a un nuevo hostel fuera de Thamel, en el tranquilo barrio de Lazimpat, el Best Hostel, donde Sunny y todo su equipo nos acogió con gran cariño. Este hostel se convertiría más adelante en mi campo base para seguir explorando Nepal ya más ligera de equipaje, y también en mi casa en Katmandú, pues así es como me sentía cada vez que volvía de una pequeña expedición por las montañas. 

La última parada de “Thelma & Louise” juntas en Nepal fue a Lalitpur, la ciudad más medieval del valle y en la que más consciente eres del desastre que supuso el terremoto de 2015, pues aún hay edificios apuntalados y en reconstrucción. La ciudad es preciosa y se respira historia, tradición y cultura allá donde vayas.

Los últimos días con Anna los pasamos en Katmandú, haciendo algunas compras, arreglando nuestras sandalias en un zapatero a pie de calle (literal), visitando la gran estupa budista de  Bodhnath, donde cenamos con Elena y Rose en una de las terrazas con vistas a la estupa y como no, regalándonos un buen masaje en un centro cercano al hostel.

Y de nuevo, llegó la hora de la despedida, aunque esta vez no por mucho tiempo, ya que de alguna manera en mi cabeza ya rondaba la idea de un regreso cercano en el tiempo y así se lo había compartido a Anna en una de nuestras muchas conversaciones, así que solo era un “hasta pronto amiga”. 

Mis aventuras en Nepal acababan de empezar y no quería perderme nada de ese mágico país a los pies del Himalaya. ¿Me acompañas a seguir recorriendo? 

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