Viaje a Vietnam con LauretaTours ⭐
Llegada: 19 de marzo a las 12.25h a Hanoi (Aeropuerto de Noi Bai T2)
Recogida en el aeropuerto, compra de tarjeta Sim local (Viettel) y traslado al Old Quarter de Hanoi en bus
Después de un buen descanso y comer algo, primera salida a pasear por las calles de Hanoi para tomarle el pulso a la ciudad.
Hanoi (2 días)
Disfrutaremos de un free tour en español …
Este es el principio del itinerario que, a modo de “agencia turística”, envié a mis padres unos días antes de su llegada, prevista para el 19 de marzo, justo un día antes de mi cumpleaños. No podía recibir un regalo mejor! El abrazo en el aeropuerto fue de aquellos que no se olvidan… y creo que nuestro viaje por Vietnam tampoco lo vamos a olvidar nunca.
Como veis, empezamos por la caótica pero encantadora Hanoi. Lo primero, aprender a moverse a pie por la ciudad entre cientos y cientos de motos, en taxi Grab o en bus urbano, todo vale. Lo segundo, un free tour en español por el Old Quarter por la mañana, y uno de ruta gastronómica por la noche para empezar a manejar los chopsticks, y de paso celebrar mi 48 vuelta al sol. El mejor regalo era estar juntos (como dice siempre mi yaya Julia), pero el jamón y el queso que me trajeron tampoco estuvo nada mal oye! Recorrimos las calles de Hanoi y disfrutamos de sus lugares emblemáticos, empezando a entrar en el ritmo vietnamita.
La ruta que les preparé para las dos semanas juntos incluía muchos de los lugares que yo ya había visitado antes y otros, que por parecerme “muy turísticos”, los había descartado en mi primera visita al país, pero ahora me parecía una gran idea recorrerlos junto a mis padres, convirtiéndome en su guía oficial de Vietnam por unos días y también en su traductora simultánea! ( en inglés, claro, pues de vietnamita yo tampoco entendía ni papa!).
En Hanoi contratamos uno de esos “tours turísticos” de los que os hablaba: un crucero de dos días por los islotes kársticos de la Bahía de Ha Long. Aunque el tiempo no fue muy soleado, la experiencia estuvo genial: camarote con vistas, buena comida, excursiones a playas, cuevas, una ruta en kayak cayendo agua a mares o un taller de cocina en la cubierta del barco… como no, spring rolls!
La siguiente parada fue Hoi An, una de las ciudades más antiguas y hermosas, a la que llegamos después de catorce horas en un tren nocturno… toda una aventura. La ciudad nos encantó y los días allí transcurrieron viendo cambiar la ciudad del día a la noche, cuando miles de farolillos iluminan sus calles. Mis padres ya estaban super integrados a la cultura vietnamita y les encantaba, se movían bien por las tiendas y los restaurantes haciéndose entender a su manera, y sinó aquí tenían a su traductora! Recorrimos la ciudad y sus alrededores, disfrutando de la playa de An Bang o visitando el Santuario de My Son, lugares también desconocidos para mí. Mi madre se fue feliz de allí con unas nuevas sandalias que le hicieron a medida en menos de doce horas.
Nos despedimos de Hoi An comiendo unas deliciosas white roses y probamos la experiencia de ir en uno de los famosos sleeping bus por primera vez durante ocho horas de camino hacia el norte de nuevo, en este caso con destino al Parque Natural de Phong Nha. Os aseguro que subir a las literas de arriba no fue tarea fácil para mi padre, pero lo consiguió y creo que lo disfrutó bastante.
A la llegada al pueblito de Phong Nha vivimos una de las anécdotas más divertidas del viaje, cuando los dueños del homestay en el que habíamos reservado nos vinieron a buscar para llevarnos al alojamiento. La sorpresa fue que venían con dos motos ¡Qué ilusos! Ellos lo tenían claro, dos irían en una moto y tres en la otra! Y así fue como mi madre y yo acabamos montadas en la moto con la señora de la casa y las mochilas! ¡Aún nos reímos ahora! This is Vietnam!








